Siempre supe que paso de la risa al llanto como una nube tapa al sol en un día nublado. Siempre supe que no es nada fácil comprenderme, pero llegar a este punto en el cual todo adentro me duele y no sé por qué me desespera. Podría decir que sé una parte del por qué me siento así, pero no confío en que sea toda la verdad. Repito, no puedo confiar en mi misma.
Estoy totalmente depresiva, sin ganas de salir, sin ganas de nada más que de pasar horas escuchando canciones, en su mayoría deprimentes, o con frases que me vacíen más aún. Ni siquiera tengo ganas de salir a caminar, tal vez si, o tal vez no... Ya no sé ni lo que quiero.
Necesito irme lejos de mi realidad, necesito cambiar. Pero a la vez, la única verdad de todo esto es que necesito nuevos aires por los cuales andar. Lo primero y más rápido que puedo hacer por mi es llamar a la psicóloga, pero tampoco quiero hacerlo por mi problema con el teléfono. No sé que va a ser de mi, necesito urgente volver a las sesiones con Guadalupe. Necesito, necesito.
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